Tranquilidad ante la epidemia de la gripe

gripe-a-recomendaciones-casa_articulo_landscapeMuchos padres preguntan en la consulta sobre la epidemia de gripe, preocupados por las noticias a veces alarmantes que aparecen en los medios de comunicación.  La gravedad de la gripe puede variar de una temporada a otra, en función de los tipos de virus de la gripe que están circulando, la cantidad de personas que se han vacunado, y la correspondencia entre la vacuna y los virus circulantes.

Las manifestaciones de la gripe son las de siempre: muchísima gente se ha contagiado, la mayor parte de los afectados presentará síntomas leves o ausencia de síntomas (especialmente los niños), otro grupo menor presentará los síntomas clásicos de la gripe (fiebre mayor de 38º,  tos, dolor de garganta, mocos o nariz tapada, dolores musculares, dolor de cabeza, cansancio, y algunas personas pueden tener vómitos y diarrea), y otro grupo más pequeño todavía presentará complicaciones como neumonía, otitis o sinusitis, fundamentalmente pacientes con alguna enfermedad de base (asma, diabetes, enfermedades del corazón) o algunos grupos de riesgo: personas mayores, niños pequeños, embarazadas, personas muy obesas. Los pacientes sanos también pueden complicarse, pero esto es más raro.

Los niños son los que más “cogen” la gripe (el doble o triple que la población adulta), y por eso es prudente que si están malitos no se acerquen a personas con problemas respiratorios o cardiovasculares crónicos (incluso si estas personas están vacunadas, pues la eficacia de la vacuna es de un 50-75%).

La gripe se puede prevenir con la vacuna (en grupos de riesgo) y con medidas higiénicas: lavarse las manos con frecuencia y taparse la boca y la nariz al toser o estornudar con la parte interna del codo.

Para evitar su difusión, es aconsejable permanecer en casa hasta haber pasado 24 horas sin fiebre, beber líquidos con frecuencia, y evitar el contacto con personas sanas, especialmente si tienen algún factor de riesgo.

Y por último, recordar que la gripe, al ser un virus, no necesita antibióticos, a menos que haya alguna complicación.  Ante cualquier duda, consulta con tu pediatra.

Entrada publicada por Mercedes Fernández Méndez

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